Saltar al contenido
La conciencia plena, el personaje y el MANIFIESTO de la Inteligencia Emocional
Reflexiones de Vida

La conciencia plena, el personaje y el MANIFIESTO de la Inteligencia Emocional

7 min

¿Qué hacer cuando el pequeño Chucky interno decide manifestarse?

El último año lo he llamado el ciclo de la recordación.

Todo empezó con un diálogo de dos horas entre David* y yo, el 5 de mayo de 2025 a las 20:41 p. m., en torno a la búsqueda de la verdad y ese pasaje universal de un personaje mundialmente conocido al que se le atribuye esta frase: “Buscad la verdad y esta os hará libres”.

En el punto de esa conversación me encontraba ya ejercitando la respiración nasal como una de mis acciones bandera de la búsqueda interior y reflexiones de la existencia. Llevaba 259 días en trabajo diario de respirar por la nariz, dormir con la boca tapada para asegurar la respiración nasal y hacer deporte con bandas sobre los labios para evitar respirar por la boca. Hoy, después de 626 días de práctica, todo es más natural.

Les decía, desde ese 5 de mayo de 2025 mi conciencia recordó y empezó su tránsito por la autopista del Recordar de conciencia.

He recordado, he leído, he escuchado, he visto, he vivido, he hecho un diario de vida, de campo, he observado, he llegado a discernir, observar y encontrarme en el silencio profundo a través de la meditación.

Y fue precisamente en medio de todo ese proceso donde ayer me surgió esta inquietud: ¿Qué hacer cuando fluye sin más el “chucky interno”? Cuando en teoría hemos “avanzado”.

Les comentaba, en medio de una experiencia simpática donde esperaba de mí una expresión acorde al entrenamiento constante y diario de conciencia plena, en el sentido de ser consciente del aquí y el ahora, comprender la realidad y materializar el pensamiento en acciones, surgió una reflexión profunda, en respuesta a la necesidad intuitiva de verificar el verbo presente, es decir, la acción, en el eterno presente, Aquí y Ahora. Y fue ahí donde tuve una revelación basada en la experimentación y observación, en retrospectiva, de la misma vivencia.

Ayer, 6 de mayo, con un día de ganancia del onomástico de mi Recordar de Conciencia, sucedió un acontecimiento fuera de lo normal que requería una respuesta coherente al entrenamiento del ser. Pues, en teoría, cuando hay conciencia plena, se pueden prever las reacciones que suceden en fracción de segundos, pero no es tan así. Esto requiere más que teoría: práctica.

Es decir, he llegado a comprender que la conciencia plena requiere disciplina y manejo diario. Es como hacer deporte: los músculos se fortalecen en la medida en que se ejercitan y desarrollan actividades diarias específicas para fortalecerlos. Así es la conciencia, que se asocia a acciones desarrolladas a partir de entender el porqué y para qué de las cosas y la importancia de la voluntad; la voluntad en el sentido de mantenerse en el tiempo presente, en el aquí y el ahora, y evitar la ilusión del juego mental de posesionarnos como jugadores en el bucle del pasado y del futuro. Qué hice, qué haría, no estoy aquí… ¿qué hago? Cómo actúo, cómo expreso la gnoseología en verbo, en mi verbo, es decir, mi acción. Lo que hago en el día a día.

Y ahí llega el momentum

La situación me llevó a generar una emoción en microsegundos. Iba con mi perrita subiendo una montaña; nos atacaron un bulldog francés y un galgo. La riña de canes hizo que me cayera. Después de la caída y de la irrupción perruna no esperada, como acontecimiento externo, hacia Ami, mi perra, y hacia mi propia persona, tomé la situación muy tranquila, como: “Bueno, ya está. Nos han mordido, no hemos caído”. Hasta ahí la conciencia plena.

Pero cuando vi la respuesta de la dueña frente a sus perros, una actitud un tanto fuera de la empatía que yo esperaba —porque eso sí, como en cualquier filosofía (estos patrones se comparten en todas, sin excepción, mientras haya ego, es decir, mientras somos jugadores, conscientes o inconscientes), uno se vuelve el faro de la moral con respecto a todo o uno tiende a victimizarse— y a sentirse el poseedor de la verdad absoluta, y en este caso no iba a ser la excepción, simplemente, al ver que la respuesta no reflejaba mis expectativas, espeté un par de groserías que considero fueron innecesarias.

Pero tuve que pasar por la situación para dejar fluir la reflexión de la situación y comprender la actuación del personaje.

Y ahí entendí por qué lo hice.

Llevaba tres o cuatro kilómetros de trayecto cuando sucedió lo que sucedió; el trayecto total fueron quince kilómetros. A partir de ese momento dije: “¿Por qué hice lo que hice? ¿Necesitaba haber hecho eso?”

Finalmente, tú no puedes pretender ser el faro de la moral o creer que porque tienes conciencia ya estás más elevado, o caer en una cantidad de caprichos del ego que te invita a meterte en el personaje. Es decir, ayer me di cuenta, por primera vez, de que tú tienes la capacidad para resolver las situaciones a partir de la conciencia plena o a partir del personaje. Y solito, solo tú eliges.

Como infortunio o bendición, como apetezcas tomarlo, la mayoría de las veces nos domina el personaje: el personaje adornado de ego, el personaje que hemos creado en esta realidad, la personalidad que se manifiesta dentro de esta matrix.

Fueron once kilómetros de reflexión.

Y en medio de esa reflexión comprendí algo importante: el conocimiento es muy importante. La gnoseología es maravillosa; el hecho de leer, contrastar la información, observar, tener discernimiento, tener silencio interno…

Pero si no podemos activar el verbo con la inteligencia emocional en nuestras acciones, cuando estas requieren respuestas, y sabrás solo en ese instante, por medio de la respuesta reactiva, que quien se expresa es el personaje; o si son reflexivas y fluyentes de comprensión, gratitud y amor, que eres tú, es tu ser quien se manifiesta, es ahí, en un pequeño estado de serendipia, que te sintonizas con una frecuencia de paz, comprensión y armonía universal.

En otras palabras, llegas a un pequeño Nirvana de tu ser en el mundo de la materia, y pues no hay espacio para más; te limpias, revisas que todo esté bien, agradeces y continúas tu camino.

Es decir, llegas a comprender la brecha o enseñanza profunda entre la teoría y la práctica.

En la teoría puedes interiorizar la gnoseología en sí misma, pero si tu verbo no contiene amor, gratitud, compasión, bondad, sentido común, dulzura, sonrisa, inspiración, autocontrol, equilibrio, alegría y comprensión, sigues en la misma dimensión de la ilusión y la materia, creyendo que eres el personaje pero que él no es más que quien realmente finges ser, pues la naturaleza universal esta dormida y encapsulada en espera de ser liberada. La esencia universal seguira en estado de dormancia hasta su manifestación...recuerda: amor, gratitud, compasión, bondad, sentido común, dulzura, sonrisa, inspiración, autocontrol, equilibrio, alegría y comprensión entre otras virtudes de amor universal.

Finalmente, agradezco la situación para llegar a esta conclusión.

Considero que mantener la conciencia plena es difícil, y más cuando se requiere de esta en nanosegundos, porque es en ese lapsus del espacio-tiempo donde te das cuenta quién eres o porque le otorgas el control al personaje, puedes intuir quien resuelve las situaciones, si es el personaje, o la conciencia, si es tu esencia, o la ilusión de tu ser, si eres tu en tu única esencia o es exclusivamente, el personaje el que toma el control de tu vida.

Aquí surge este interrogante:

¿Quieres jugar el juego de la matrix y quizás ganar una partida?

Mantente en la conciencia plena y deja de lado el personaje (ego, el disfraz, la personalidad creada).

Difícil, sí.

Pero la ventaja que ganamos en la partida empieza activando la conciencia y el MANIFIESTO DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL.

En otras palabras, pasamos de ser jugadores a ser observadores, y en la observación no puede actuar el personaje; actúa la conciencia, lo que realmente eres y quien decides ser.

Te alineas al flujo de la conciencia universal, en pensamiento, obra y sentimiento, para materializar acciones consonantes a tus lineamientos y no disonantes, que alimentan al personaje o jugador.

Y es ahí donde comprendes que la verdadera decisión no ocurre afuera, sino dentro de ti.

Solo tú puedes decidir, en este primer plano de juego, quién ser: si jugador u observador.

Siempre te están observando y cuando observas comprendes una fracción de la realidad, necesaria para avanzar en el camino hacia la conciencia universal.

La práctica hace al maestro, dice bien un dicho sabio.

Aunque confusa, siento gratitud por los acontecimientos que nos ayudan a continuar el sendero de la vida con aliento vital y felicidad, como trozos de buena tarta.

Recuerdo y me ayudas a recordar.

Gracias por leerme.

Seguimos aquí, ¡confía!

*Luego les cuento el significado que recordé ayer del nombre David.

También te puede interesar

¿Te ha acompañado este texto?

Este blog existe gracias al tiempo y el corazón que le dedico. Si quieres apoyarlo, puedes invitarme un café.

☕ Apóyame en Ko-fi