El tiempo y las cosas que guardamos
¿Por qué guardamos cosas que ya no usamos? Tal vez porque soltar también duele, y hay una sabiduría silenciosa en saber cuándo.
Hay cajones que no abro desde hace años.
No porque haya olvidado lo que tienen adentro — sino exactamente por eso. Sé que hay cartas que ya no debería releer, fotos de versiones de mí que ya no existen, objetos de personas que se fueron. Y aun así, siguen ahí.
Me pregunté un día si guardar esas cosas era una forma de negación, o si era simplemente una forma de honrar lo que fue. Creo que es las dos a la vez.
El tiempo no nos pide que soltemos todo. Solo nos pide que seamos honestas sobre qué lugar ocupa cada cosa. Un recuerdo puede vivir en un cajón y también vivir dentro de nosotras — eso no es una contradicción, es una manera de cargar con la historia sin que nos aplaste.
Lo que me parece sabio no es desechar lo viejo ni aferrarse a ello. Es aprender a coexistir con el tiempo — con lo que fue, lo que es, y lo que todavía no sabe que está llegando.
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